Un proverbio chino dice que: "hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida" bajo este precepto he regido mi vida desde que tengo memoria, preparar el siguiente paso, ser productiva, aprovechar las oportunidades, tomarlas en el momento, avanzar, mejorar, escalar.
Bajo este precepto se rigen muchas personas en el mundo, la presión social del ya te graduaste y ahora que harás? para cuando el posgrado? para cuando el matrimonio? para cuando el hijo? y para cuando el hermano? ya estas trabajando? donde?
Así vamos por la vida consiguiendo objetos, triunfos, bienes, personas, avanzando, escalando, "mejorando", sin disfrutar nada, sin vivir, hemos dejado de vivir por planear como hacerlo, así en una secuencia infinita de estaciones, en las que jamás disfrutamos el paisaje.
Hace poco tuve la oportunidad de acceder a un empleo que había estado esperando desde el momento que ingrese a mi lugar de trabajo actual, algo que había planeado desde hace tanto tiempo, que me evitaba ver y valorar el grandioso trabajo que tengo hoy, sin embargo, este trabajo así como tenia muchos pros, tenia contras... la jornada laboral era sumamente extensa lo que me significaba salir de casa temprano y llegar tarde, largos periodos sin descanso alguno, ni siquiera para comer lo que perjudicaría mi gastritis, y una moderada exposición al covid
En un escenario no pandémico habría aceptado sin lugar a dudas, porque mi trabajo siempre ha estado por encima incluso de mi salud, sin embargo, teniendo en cuenta que mi núcleo familia tiene comorbilidades de alto riesgo de complicación en caso de contagio de covid tuve que evaluar muy calmadamente las opciones y finalmente declinar.
A pesar de saber que me encontraba haciendo lo correcto para mi y mi familia, no dejaba de pensar en aquello de que la oportunidad perdida nunca vuelve, sentir que tal vez me iría rezagando hasta convertirme en apenas el recuerdo de la mujer que soy hoy y de la que espero ser, un desazón tan profundo que me impidió conciliar el sueño varias noches.
En todas estas noches sin dormir pensaba acaso todas las oportunidades deben tomarse? ¿son buenas todas las oportunidades? ¿existen oportunidades que deben dejarse ir? ¿Por qué nos es tan fácil tomar algo y tan difícil decir adiós? finalmente logre concluir que sí, esta perfectamente bien dejar pasar algunas cosas en tu vida; nos enseñaron tanto a tomar las cosas que se les olvido decirnos que es necesario saber soltar, hay etapas que deben cerrarse, personas que deben olvidarse, y oportunidades que deben rechazarse, no todas claro esta, pero habrán tantos si en tu vida, como "no" que deben ser pronunciados.
Dile adiós:
- Al trabajo que odias
- A los amigos falsos por mas que los quieras
- A los amores que no te hacen feliz
- A los familiares que no te aportan y si te restan
- Al trabajo que arriesgue tu salud y la de tu familia.

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